lunes, 20 de agosto de 2012

El elemento más educativo: La Familia

La familia es el lugar natural de la educación. Los lazos que en ella se crean son los más fuertes y profundos. El primer vínculo surge del amor matrimonial, con su felicidad,  unión y apoyo, se da origen a uno de los más grandes amores que son los hijos. En este entorno de armonía y afecto se le reconoce al niño su valía. La llegada de este nuevo retoño implicará asumir el rol de padre y madre respectivamente.
Los padres transmiten valores, afecto, hábitos, normas, los cuales se transforman en modelos a seguir por sus hijos.
Hoy en día, la educación se impregna de otros valores que son externos al ámbito familiar y que provienen principalmente de los medios de comunicación. Dentro de este contexto cabe destacar netamente como motor de la enseñanza a la televisión.
La mayoría de los jóvenes  se han masificado, expresándose del mismo modo, vistiendo acorde a la moda imperante, principios de razonamientos idénticos, misma visión de la sexualidad, religión y matrimonio. Detrás de ese patrón de conducta, en el que desaparece la creatividad personal, está la monopolización de la cultura preponderante en los causes por donde se difunde. Al no presentarse otra alternativa cultural o contracultura este agente universal penetra por doquier.
Ciertamente los padres no pueden hacer disuadir a sus hijos de consumir los arquetipos reinantes; como por ejemplo promover una moda, que lleve al abandono de las prendas provocativas que descubren el cuerpo de las hijas y provocan a los hijos; o producir series televisivas con padres e hijos normales que contrarresten a la desarraigada “Familia” Simpson.
Afortunadamente todavía hay posibilidades de rectificación, siendo deber de los padres continuar y reforzar su labor educativa pregonando amor, diálogo constante y la posibilidad de que ellos, los hijos, puedan desarrollar una conciencia reflexiva.


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