El elemento más educativo: La Familia
La
familia es el lugar natural de la educación. Los lazos que en ella se crean son
los más fuertes y profundos. El primer vínculo surge del amor matrimonial, con
su felicidad, unión y apoyo, se da
origen a uno de los más grandes amores que son los hijos. En este entorno de
armonía y afecto se le reconoce al niño su valía. La llegada de este nuevo
retoño implicará asumir el rol de padre y madre respectivamente.
Los
padres transmiten valores, afecto, hábitos, normas, los cuales se transforman
en modelos a seguir por sus hijos.
Hoy
en día, la educación se impregna de otros valores que son externos al ámbito
familiar y que provienen principalmente de los medios de comunicación. Dentro
de este contexto cabe destacar netamente como motor de la enseñanza a la televisión.
La
mayoría de los jóvenes se han
masificado, expresándose del mismo modo, vistiendo acorde a la moda imperante,
principios de razonamientos idénticos, misma visión de la sexualidad, religión
y matrimonio. Detrás de ese patrón de conducta, en el que desaparece la
creatividad personal, está la monopolización de la cultura preponderante en los
causes por donde se difunde. Al no presentarse otra alternativa cultural o
contracultura este agente universal penetra por doquier.
Ciertamente
los padres no pueden hacer disuadir a sus hijos de consumir los arquetipos
reinantes; como por ejemplo promover una moda, que lleve al abandono de las prendas
provocativas que descubren el cuerpo de las hijas y provocan a los hijos; o
producir series televisivas con padres e hijos normales que contrarresten a la
desarraigada “Familia” Simpson.
Afortunadamente
todavía hay posibilidades de rectificación, siendo deber de los padres
continuar y reforzar su labor educativa pregonando amor, diálogo constante y la
posibilidad de que ellos, los hijos, puedan desarrollar una conciencia
reflexiva.

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